Foto Silvia

“LA COSA EMPEZÓ PORQUE, EN TODAS PARTES, TRATABAN MIS CEJAS CON DESINTERÉS. Y LAS CEJAS MERECÍAN TENER SU SITIO

Así nació El Espejo. Su origen fue el ímpetu justiciero de defender la importancia de las cejas, en un momento en que no había cejas hilo, ni diseño de cejas, ni brows bar, ni nada que no fuera dos tirones de cera y repasar con pinzas.

Lo demás fue surgiendo.

En cuanto a mí, no era aficionada a la belleza, ni me encantaban las cremas, ni me pasaba horas delante del espejo. Era copy (redactora publicitaria), me gustaba escribir y, si estaba escribiendo, me olvidaba de si tenia bigote, piel de naranja o hiperpigmentaciones recientes o antiguas.

Tal vez por eso, cuando emprendí este camino en defensa de las cejas, mi concepto sobre la belleza era otro diferente al de la perfección y la esclavitud. Un camino aparte del “para estar guapa hay que sufrir”. Porque si hay que sufrir, prefiero estar fea.

De modo que primero fue la búsqueda de la felicidad como camino más directo a la belleza. Después, el respeto a la naturaleza y sus frutos como ingredientes. Y en esa línea seguimos.

Entendiendo la belleza como la consecuencia de pasear, de estar con amigos, de comerse un bocata de jamón con una Coca-Cola bien fría. Eso sí, limpiándonos la piel por la mañana y por la noche, si es posible, con algodón orgánico y limpiadores sin detersivos. Eso, y cuatro cosas más.

Cuatro cosas que hemos ido puliendo, estudiando y perfeccionando durante los últimos 15 años. Cosas sencillas, que son verdad y que hemos comprobado que funcionan. Que nos hacen sentir y estar mejor. Y que nos encanta compartir.

Si coincides con esta forma de ver la belleza y te apetece mirarte en nuestro Espejo, ¡BIENVENID@!